Los Métodos más Efectivos para Limpiar tu Decantador
11 Agosto 2008En mi opinión, los complejísimos vinos de Abadía Retuerta tienen dos desventajas: la primera es que siempre se acaban pronto -y la segunda- es la marca que dejan estos potentes vinos sobre las paredes del decantador. Sobretodo cuando me gana la pereza y decido lavarlo a la mañana siguiente… Enfrentado a una de estas crisis la semana pasada, luego de haber disfrutado una noche sensacional junto a un Pago Valdebellón de la bodega Petit Verdot, resolví adentrarme en el misterioso mundo de la limpieza de los decantadores y descubrir la mejor técnica, de una vez por todas.
En sí la cuestión que me preocupa no es que la Reina de España venga a visitarme por una copa de vino y encuentre una mancha en mi decantador… El tema realmente es que lo que se utilice para lavar un decantador podría dejar un rastro de aroma dentro de él y posteriormente, afectar los aromas naturales del vino. He consultado un número considerable de páginas y foros web visitados por entusiastas del vino y la cristalería y descubrí que existe una gran variedad de limpiadores que van desde utilizar pequeñísimas bolas de acero inoxidable -comercializados por un varios sitios web incluyendo Wine Enthusiast- que se cubren con agua y se remueven de forma circular contra las paredes interiores del decantador durante un par de minutos. La ventaja de estas bolitas es que se pueden enjuagar y reutilizar una y otra vez, su precio es de 20 dolares.
En cuanto a líquidos y soluciones, he encontrado las siguientes recomendaciones. Estas fórmulas han de mezclarse y agitarse circularmente dentro del recipiente antes del enjuage:
Arroz mezclado con detergente suave y agua- Hielo triturado y sal
- Zumo de limón y sal
- Vodka puro o alcohol isopropílico (que se evaporará rapidamnete sin dejar marcas)
- Vinagre blanco y sal
Para el secado existen varias posibilidades tales como utilizar un papel absorbente envuelto alrededor de una cuchara de madera, o invertir el decantador sobre un soporte específico para su secado que puede comprarse o construirse.
Además de estas alternativas, también se comercializan diferentes tipos de cepillos de distintas formas, tamaños y flexibilidad.
Solamente con el objetivo de comprobar la veracidad de estas técnicas, me obligué a mi mismo a beber más vinos para luego experimentar con alguno de estos métodos. He aquí los resultados:
Tanto el vinagre blanco como el jugo de limón mezclados con la sal removieron la mancha de las paredes interiores sin problema. Tened en cuenta que han de dejarse actuar dentro del recipiente durante unos minutos. Sin embargo, éstas dejaron leves -aunque agradables- aromas que luego podrían transferirse al vino, sin mencionar que conviene diluir el vinagre blanco con bastante agua.
Me pareció un tanto excéntrico utilizar vodka para lavar una mancha de vino y por esto mismo opté por el arroz (sin cocer) mezclado con el detergente suave y el agua. Tal como hubiesen actuado las pequeñas bolitas de acero, la textura del arroz removió la mancha de las paredes del cristal al agitarlo y el detergente se enjuagó sin problemas y además, sin dejar nungún rastro de aromas. Invertí el decantador sobre una toallita de papel absorbente y luego de costado para permitir que el agua restante se evaporara. Seguramente habrá una mejor técnica, asi que ¡tendré que comenzar el experimento desde el principio nuevamente!
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