Un Año en la Vida de un Exportador de Vinos
18 Febrero 2008
¡Adivinad quien nos ha enviado noticias! Eduardo Ruiz, nuestro andariego Encargado en Exportaciones, ha logrado -casi por arte de magia- dedicarnos unos momentos a pesar de su ajetreada agenda para compartir un recuento de su labor durante el año pasado. Hemos pensado que apreciaríais sus aventuras. ¡Disfrutad!
Durante los últimos cuatro años, he viajado continuamente alrededor del mundo. En el 2007, mi año comenzó en Alemania con una reunión en la ciudad de Bremen en el mes de enero y finalizó en diciembre en una cata para el staff de Novartis en la ciudad de Munich. ¿Que ha ocurrido durante los otros once meses? Bueno, digamos que me lo he pasado acumulando un considerable número de millas de pasajero frecuente.
¿Qué profesión implica trasladarte de un punto a otro del planeta, descansando solamente durante unos breves momentos al día? ¡Pues, el de encargado de exportaciones! Y a pesar de que he tenido que comer piraña en Brasil y medusa en China, disfruto realmente mi trabajo.
El año comenzó con una reunión en Bremen, como ya os he mencionado antes, y una de esas visitas de tres semanas alrededor de los Estados Unidos. En este tipo de viajes desearías que un asistente organizara tu maleta y empacara tu ropa. Has de estar preparado tanto para los inviernos extremos de Boston como para los cálidos veranos de Florida o Nueva Orleáns… Esta no es una tarea fácil ya que no quieres terminar cargando tú solo la mitad de tu guardarropa a lo largo de todo un mes. Afortunadamente siempre logro arreglármelas.
Febrero, ha sido un mes de mucha niebla y lluvia para mí ya que me ha tocado cubrir los mercados del Reino Unido, esto incluye Escocia e Irlanda y además Alemania. A medida que marzo avanzaba, he hecho mi primera visita al continente asiático, mis destinos predilectos, Corea y Japón son dos mercados sumamente importantes para Abadía Retuerta. En parte, la devoción que tengo por estas dos regiones del mundo es su gastronomía. Me he dado cuenta que, a menos que tus vinos se sirvan en restaurantes de estilo europeo, los importadores asiáticos te llevarán gustosos a restaurantes orientales auténticos donde la gastronomía es absolutamente sorprendente y podrás probar alimentos que jamás has imaginado en tu vida. Has de ser capaz de mantener una actitud abierta y flexible.
Abril lo pasé en Europa acudiendo a eventos en Bélgica, Países Bajos e Italia. Mientras que Mayo ha sido uno de los meses más ocupados concurriendo a varios eventos alrededor del mundo: The Wine Spectator Tour en los Estados Unidos cubriendo Atlantic City, Las Vegas y Chicago, seguido por la cata de vinos anual de nuestro importador en Toronto. De regreso a Europa, no hemos de olvidar la cata que compartimos con nuestro importador de Polonia ni tampoco la Feria de Londres (London Wine Fair) que estaba programada para la semana siguiente, uno de los eventos más importantes en el negocio del vino en Europa. A fines de mayo, nos hemos marchado todos a Brasil, un mercado que me gusta especialmente debido al gran conocimiento que se tiene acerca del vino tanto por parte de los consumidores ocasionales como por los amantes del vino.
Junio generalmente se focaliza en Hong Kong y China donde nuestras ventas están creciendo rápidamente, mientras que en julio lo pasamos la mitad en España y el resto concurriendo a catas puntuales a lo largo de toda Europa.
Agosto es el momento más relajado del año, intento pasarlo lejos de los aviones, los hoteles y los aeropuertos. Sobretodo los aeropuertos…
Hemos cubierto los mercados escandinavos y los Países Bálticos en septiembre. Octubre se dividió entre Rusia y España seguido de otro mes agitado consagrado a México, Guatemala y diversos países de Centro-América, finalizando con una cata espectacular en Londres junto a Decanter.
Recordad que muchos de estos eventos se organizan sobre las mismas fechas cada año. Por lo tanto, mi agenda anual es generalmente la misma con excepción de los nuevos mercados de Asia y América Central. Sin embargo, las ciudades donde los eventos se llevan a cabo sí suelen variar, así como los restaurantes, las experiencias y las anécdotas.
Además, uno de los aspectos más fascinantes de trabajar en Abadía Retuerta es comprobar que cada vino es único dependiendo de su cosecha. Es conmovedor cuando sientes que la gente disfruta realmente de nuestros vinos y sientes su aprecio por nuestro producto y evidentemente, es muy reconfortante alcanzar los objetivos de ventas que te has propuesto al final del año. Esto es un negocio.
Trabajar y comercializar nuestros vinos es una satisfacción y también una tarea que me hace feliz. Seguramente esta no sea una profesión que pueda realizarla cualquier persona pero creo que estoy hecho a medida para este trabajo.
Por cierto, ¿dónde habéis probado nuestros vinos?
¡A vuestra salud!
Eduardo Ruiz

